jueves, 4 de septiembre de 2008

Quito y su centro histórico

Llegó el momento de la despedida. Mi amigo regresaba a Colombia y yo, convencido que sin duda este es mi momento para hacer este viaje, continué hacia Quito. Me queda la alegría inmensa de saber que encontré más que un amigo, casi un hermano. Gracias Mauro por la compañía en estas cuatro semanas de aventura inolvidable!

Quito está a 2 horas de Otavalo y el pasaje cuesta 2 dólares. Me hospedé en un hotel cerca de la plaza de Santo domingo sobre la avenida Guayaquil entre Simón Bolívar y Sucre, por 5 dólares en una habitación muy confortable y con baño con agua caliente. Esa tarde salí a caminar para ubicarme espacialmente y comencé a sentir que mis pasos se devolvían en el tiempo. El centro histórico de la ciudad es más bello de lo que había imaginado. La arquitectura colonial está muy bien mantenida y las cantidad de plazas con sus iglesias hacen pensar que esta ciudad era muy devota a la fe católica y digo era porque los únicos que entrábamos éramos turistas para apreciar la arquitectura interna de estos centros de adoración, alabanza y demás.

Al llegar a la plaza Grande me encontré con una manifestación encabezada por el presidente del país, Rafael Correa, en contra de la medida que adoptó el parlamento europeo referente a encarcelar a los indocumentados que estén en los países de Europa. El discurso tuvo apartes muy interesantes y no dejó de mencionar al presidente colombiano y su afrenta en contra del pueblo ecuatoriano al cruzar las fronteras del país para aniquilar a Raúl Reyes, el guerrillero de las FARC. También se fue contra la recién liberada Ingrid quien justificó el acto de Uribe como necesario para debilitar a la guerrilla colombiana. Que rollo!! En síntesis, el discurso de Correa me pareció interesante en la medida que al menos se pronunció de manera oficial y por medio de esta manifestación en contra de esta medida que afecta a miles de personas. Me pregunto si el parlamento le habrá prestado importancia…

Caída ya la noche pues después del discurso hubo música protesta al mejor son de Mercedes Sosa y otros cantautores, continué mi camino maravillándome de esta ciudad que en cada calle deja ver la historia de cuando ella pertenecía a España y estos majos decidieron construir esas callecitas empedradas y las inmensas casas con grandes corredores y jardines para los virreyes y vasallos de la corona y la iglesia que estuvieron al frente del destino de este pueblo en aquella época.

Las sorpresas no pararon aquella noche. Había un encuentro mundial de alcaldes de muchos países de todo el planeta así que pude ver un bonito desfile en honor a tan ilustres visitantes que emperifollaron a esta ciudad ubicada en la mitad del mundo. Hubo música no muy típica por cierto pues los viejos músicos tocaron pasodobles al cruce de los visitantes y un grupo de chicos bailaron luciendo unos bellos trajes típicos mientras que otro grupo también muy adornadito con sus trajes cargaba faroles y danzaba de lado a lado con la mejor sonrisa para que estos señores se sintieran en realidad muy bien recibidos. Los esperaba sin duda una deliciosa cena, champaña y discursos de promesas y buenas intenciones en un edificio que como todo aquí en el centro, lucía bellísimo tanto por fuera como por dentro. Hasta ganas me dieron de ser diplomático para gozar de tantas atenciones al mejor estilo suramericano. ¡Sin duda nos encanta a tender a los monos! A propósito, no faltó el importante que llegó en limosina y con un par de escoltas bullosos y malacarosos mirándonos con ojos de sospecha y crimen! Que esencial para la humanidad el sujeto aquel!!


Al día siguiente continué caminado por esas callecitas que parece que no terminaran. La arquitectura me encantó y la evocación de caminar hacia atrás sobre el tiempo me tenía atrapado. El centro además está lleno de tienditas muy humilditas atendidos por ecuatorianos también muy humilditos físicamente pero aveces no tan afables . Más de una vez extrañé la amabilidad de la gente de mi país…

Todo el día fue de caminar y caminar hasta que llegué al norte de la ciudad, la zona play en donde están los extranjeros y los pelucones, o sea la gente bien de la ciudad. Nada sensacional a parte de un par de café internets que estaban muy bien dotados. Parecían bares con computadores… muy chévere el concepto.

Estando allí debuté como artesano. En el Putumayo Richard, el ayudante del Taita Angel, me enseñó a tejer en chakiras así que comencé a hacer un tejido inspirado en los colores de las artesanías que vi en Otavalo y saqué un par de manillas y collares que había adquirido en el Sibundoy. No vendí nada pero vencí la pena y eso ya era mucha ganancia!

Quito pues es maravilloso para recorrerlo en unos dos o tres días admirando su arquitectura, visitando sus museos y recorriendo las iglesias, además se encuentran hoteles muy buenos y a precios muy asequibles y si se tiene suerte, se puede topar con una manifestación encabezada por el mismo presidente de la república para percibir que este país sin duda está adportas de una interesante transformación si Correa logra vencer su ego y conciliar con sus detractores por el bienestar a largo plazo de este país del medio mundo.

martes, 26 de agosto de 2008

El baile de la Basura


Bueno, me he divertido tanto en Otavalo que hasta ganas de bailar me dieron cuando pasó el camión que recoge la basura en el pueblo...

Peguche y San Pablo

Otavalo ofrece a parte de sus muy famosas artesanías, la oportunidad de conectarse con la naturaleza a través de los diferentes recorridos y tours que ofrece la zona. Estando allí decidimos caminar buscando la cascada de Peguche y el lago de San Pablo, dos lugares bellísimos rodeados de mucho misticismo. El recorrido nos tomó todo el día marchando por caminos por donde usualmente los turistas convencionales no llegan … me llamó fuertemente la atención las casas de los campesinos circundadas por muy ordenadas huertas en donde se aprecian los más hermosos cultivos de fresas, maíz y toda una variopinta de vegetales al mejor estilo Ecuatoriano que envuelven el ambiente en un arcoiris de colores, olores y sensaciones que hicieron que mi espíritu se elevara dos centímetros por encima de la tierra.

Las casas en su inmensa mayoría están recién fabricadas en adobe o ladrillo y cemento con diseños que evocan hogares citadinos de dos y tres pisos, enchapadas en su exterior y puertas refinadas de lámina. Un hombre me comentaría después que los Otavaleños fueron de los primeros ecuatorianos que salieron del país a conquistar el mundo así que es el dinero de las remesas que envían los familiares del exterior, lo que seguramente ha permitido mantener una economía dinámica en esta zona del país.


Hermoso pues resulta caminar por los alrededores de Otavalo bordeando el Imbabura y respirando un aire tranquilo que invita a sentir con mayor intensidad el regalo maravilloso de la vida... y lo mejor, todo gratis!

miércoles, 30 de julio de 2008

Los Colores de Otavalo II (Fotografías)






















































































Los colores de Otavalo

Después de la muy interesante vivencia en el Putumayo, partimos hacia Pasto en un viaje largo y extenuante pues durante toda la noche compartimos con el Taita agradeciendo su generosa hospitalidad y aprendiendo un par de cosas más relacionadas con la medicina de la ayahuasca y a las 06:30 am tomamos el bote hacia Puerto Asís y desde allí hasta Pasto en un viaje que tomó 10 horas y costó $38,000.


En Pasto tomamos otro autobus hacia Ipiales por $8,000 y 2 horas llegando a eso de las 05:00 am para luego tomar un taxi que cobra $3,000 hasta el puente de Rumichaca, frontera con Ecuador. He de anotar que las oficinas abren a las 07:00 am y se debe hacer sellar el pasaporte a la salida de Colombia y luego a la entrada del Ecuador. Para los Colombianos con solo la cédula es suficiente y se puede llenar la tarjeta Andina. El permiso para estar en Ecuador es de máximo 3 meses y renovable por otros 3 meses como máximo. Si se pasa el tiempo estipulado cobran una multa de 200 dólares.


Una vez tuvimos todo en regla tomamos otro taxí que cobra USD 0.8 hasta el terminal de Tulcán. El lugar me pareció espantoso pues llegamos y se acercaron como 5 sujetos a cogernos del brazo para llevarnos hasta su bus. Ofrecen cambio de dólares que no recomiendo hacerlo pues se corre el riego de ser tumbado como me sucedió con un tráfuga que sacó una calculadora pirata que mostraba las cifras de las multiplicaciones menores a las reales. Además todos dicen que entran al terminal de la ciudad hacia donde te diriges pero los muy bellacos nos dejaron botados a la salida de Otavalo que era nuestro destino. Adicional a ello, se suben más vendedores ambulantes que pasajeros convirtiendo el bus en una verdadera plaza de mercado... en fin, el viaje a Otavalo tomó 2 horas y media y costó USD 2.5.

El transporte en Ecuador es muy económico comparado con Colombia así que viajar por aquí además de seguro, es barato. Los paisajes que acompañan el viaje son sorprendentes. Las montañas son gigantes enmudecidos que cuidan este hermoso país y los volcanes con sus cumbres nevadas invitan a soñar como cóndores en pleno vuelo.


Otavalo es una pequeña ciudad que cautiva por su organización y limpieza. Aquí viven los Otavaleños que tantas veces veía en Colombia en las ferias artesanales y que me preguntaba siempre de donde venían. La sorpresa es mayúscula además porque estas personas que tantas personas miran incluso con desprecio en mi país, viven en un verdadero paraiso y con todas las comodidades del caso. Los autos más viejos que se ven son quizá modelo 2005 y no es raro ver como se bajan de un full Toyota 5 artesanos con sus trajes y su mercancía para la venta. Todos llevan sus atuendos con orgullo y elegancia y atienden al visitante de manera muy cálida.

Es también muy común ver llegar buses con extranjeros que vienen, compran, consumen y regresan quizá a Quito. El dinero se mueve y se ve en todas partes... vi muy pocos mendigos y ninguna parte de la ciudad que recorrí es fea, desordenada o peligrosa.


Encontramos un hostal a media cuadra de la plaza de los ponchos por USD 3 en habitación individual y agua caliente. Muy bien por ese precio! Los precios de la comida me parecieron similares a los de Colombia, desde 1.5 dólares en adelante.





En la plaza que menciono están las famosas artesanías que además de bellas son realmente económicas... Es my divertido recorrer y antojarse de todo pues la multiplicidad de colores y diseños penetran hasta casi imnotizar. Es la cuna de los más hermosos tejidos como bien dicen los Otavaleños.


En la plaza de mercado a unas 4 cuadras de la plaza de los ponchos se encuentran las cosas que los otavaleños consumen a diario incluido su vestuario típico. Allí los olores se confunden entre frutas, comidas, verduras y saumerios. Todo se ve fresco y bello...



La ciudad es moderna, los café internet cuentan con muy buenos equipos y desde USD 0.8 la hora. Hay excelentes restaurantes y un par de bares para compartir en la noche. Además las iglesias son my bellas y el parque central muy, muy calmado..




En Otavalo comencé a percibir que Ecuador está pasando por un buen momento a juzgar por lo organizado de este pueblo y la cantidad de turistas que se ven a diario ...



Ese es Otavalo, Sumak Pakarina Pampa o Valle del Amanecer. Un pueblo grande o una ciudad chica llena de colores y encantadores paisajes en donde se respira tranquilidad y en donde todo el tiempo sus habiantes te dicen Alli Shamushka kapaychy... Bienvenido !

ECUADOR, PAIS ENCANTADOR!

Llegué a Ecuador hace un mes y medio pensando que quizá en 15 días lo recorrería para pasar pronto hacia el Perú y así darle marcha rápida a mi travesía; no obstante, y sin calcular lo que ofrecía este país, comencé a recorrerlo lentamente dejándome atrapar desde el principio por su magia y encanto.

Por primera vez me doy el tiempo necesario para conocer lugares fantásticos sin mayores afanes y sin lugar a dudas hasta ahora puedo reiterar que ha sido una experiencia maravillosa poder tomarme el tiempo necesario para refrescar la memoria y el corazón sin los afanes típicos que implica tomar vacaciones de tan solo 15 días como suele sucedernos a quienes trabajamos en Colombia.

Vale la pena además darle un viro a la vida para pasar de los meros sueños y deseos a la acción y concretización de ellos. Era al final tan sencillo tomar la decisión de dejar por un momento las comodidades típicas de la modernidad que me envolvían en compromisos crediticios y ficticios y que me atrapaban en medio de miedos inventados convirtiéndome incluso en un ser incapaz de tomar decisiones más trascendentales que me llevaran a vivir las cosas por las cuales trabajaba pero que por el mismo compromiso del trabajo no podía realizar como yo quería.

La aventura continúa en este viaje de sorpresas infinitas convencido sin duda, que vale la pena tomarse alguna vez en la vida el tiempo necesario para sentir con intensidad y sin las presiones típicas del tiempo o los compromisos, todas aquellas cosas por las que soñamos, creemos y buscamos.

Gracias Ecuador por mostrarme tu mejor sonrisa, la carcajada divina de la vida, el abrazo sincero del sol, el refugio infinito del cielo, el sentimiento perenne de la amistad.

Así es el encantador ECUADOR …

La calma del Putumayo ...

lunes, 21 de julio de 2008

Putumayo, amalgama de sabores

El 21 de junio después de tres días en el Sibundoy en donde conocimos lugares mágicos e indescriptibles y a los cuales se llega a través del espíritu, emprendimos el viaje hacia el bajo Putumayo, tierra además de yagecera, cocalera, muy cocalera.

El viaje desde Sibundoy hasta Puerto Asis toma 5 horas y cuesta $20,000 en un viaje que no garantiza ni una silla y menos comodidad. De hecho viajamos sentados en el piso y acompañados de cumbias peruanas muy divertidas por cierto. Una vez llegamos al puerto tomamos un bote destartalado que dejaba filtar el agua por su piso, para viajar sobre el magestuoso río Putumayo, unos de los ríos más grandes del país. Después de hora y media río adentro, llegamos a nuestro siguiente destino en la mitad de la selva.

He de mencionar primero quizá por que fué lo que primero llamó mi atención, que la zona hacia donde nos dirigimos está llena de cultivos de coca que hasta hace poco eran el medio de sustento de muchas familias campesinas de la región pero que con las políticas actuales del estado colombiano, se están erradicando y sustituyendo por cultivos lícitos como el maiz o el arroz. Viajar en los botes con la gente de la zona es muy enriquecedor pues tienes de primera mano el sentir de quienes por años han tenido que soportar la violencia de un país que se desangra entre corrupción, narcotráfico y falsos ídolos.


En la zona que visitamos, selva adentro, entraban escasamente dos emisoras, la del ejécito nacional y la de las guerrillas de las FARC, y una de música bailable; quizá por que las pilas del radio estaban muy gastadas o por que efectivamente no alcanza a legar la señal hasta allí. Escuchar la emisora de las FARC me resultó bastante novedoso y nuevo para mi comenzando porque los saludos se los envían a números "Saludos al 221 y al 224 en la zona del alto, y un especial saludo también para el 214". La música es alusiva todo el tiempo a su causa al mejor estilo vallenato, merengure, tropical o salsa y los saludos para los camaradas de la cúpula y los comandantes Chávez y Fidel, son la constante durante todo el día además de despotricar del gobierno del actual presidente del país y su política de estado.

Por su parte el ejército hace alarde de que están derrotando al enemigo e invitan a la desmovilización. Estando allí nos enteramos de la liberación de Ingrid Betancorth y los demás secuestrados y nos contaban además que a solo unos 45 minutos de viaje en bote de donde estábamos se había realizado el bombardeo que acabó con la vida de Raúl Reyes y que generó la disputa diplomática entre Ecuador y Colombia.

Y es que sin duda viajar por el Putumayo es viajar por el corazón del conflicto al que sientes respirando en tu cuello todo el tiempo. Los retenes militares son la constante; por ejemplo en el viaje que tuvimos desde Puerto Asis hasta Pasto, fuimos requisados 8 veces incluido un retén sobre el mismo río Putumayo y en los caminos se ve la maquinaria de guerra, camiones blindados y armados en las 4 direcciones y monitoreados con radares. Me impresionó y aveces incluso me asustó.



La experiencia de viajar por el rio es increible. Mi espíritu vibró de emoción cuando entramos al cause de una tremeda mole de agua de unos 200 metros de ancho y muchos más de profundidad. El paisaje es bellísimo pues el río a cada lado esta acompañado de mucho verde y las nubes en el cielo azul dibujan la energía de la madre selva. Los sonidos además son intensos y diferentes. Nos visitaron varias veces los micos y el trinar de los pájaros nos daban la bienvenida del nuevo día. También las arenillas, unos mosquitos que nunca ví pero que me cogieron de postre, hicieron un tanto tortuosa la estadía allí.


La maravillosa e increible experiencia se completó con la oportunidad de convivir por quince días con una familia indígena de la comunidad de los Kamensas en una tierra que si bien es muy linda, también es muy agreste debido al clima, los caminos intransitables y llenos de barro hasta el cuello y la falta de comodidades básicas para un citadino como agua potable, electricidad o baños; no obstante el aprendizaje fue mayúsculo considerando que la familia que nos recibió nos acogió como a su propia familia y nos enseñó muchos secretos encerrados en una selva que de vez en cuando enrarece la atmósfera y siente el dolor de tanta sangre derramada acompañada de una impunidad pasmosa y una complicidad hasta ingenua por parte de sus habitantes.

Y es que definitivamente mi país aun tiene muchos encantados matizados y mimetizados por descubrir y el Putumayo, la tierra de la coca y el yagé, es sin duda uno de ellos... Quien quiera sentir un poco de la realidad Colombiana debería pasar por aquí para oler a un país que desde sus entrañas desea levantarse de una racha de violencia que la ha cubierto durante toda su existencia. Vale la pena visitar pues al hermoso Putumayo, aunque se pueda conocer de cerca la locura e incluso morir en el intento ...