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domingo, 10 de mayo de 2009

Bolivia, una carta que escribí...

Hola!!! :-)‏
De:Augusto (jacobo.rc@hotmail.com)
Enviado:miércoles, 29 de octubre de 2008 05:59:55 p.m.
Para:natali (aaaaa_000@hotmail.com)

Hola linda hadita, princesa que encanta. Me embarga una gran alegría el leer tus mensajes llenos de tanta vida y color y el sentir además la confianza que me tienes para contarme lo que allí me cuentas.


Agradezco también por la oración que me han regalado en ese lindo encuentro que tuvieron con la abuelita ayahuasca allá en las montañas de la Flora, para que vaya iluminado por la luz de Dios en este largo camino que decidí emprender hace ya casi cinco meses. Hasta el momento todo sigue igual de maravillo y fantástico. Estoy dejando ya los andes y su cultura para adentrarme en la pampa. Otra historia, otros sabores y sentires. Es como otro viaje!!!


Pasear por Bolivia ha sido muy bonito e interesante debido a que quizá era el país en el que esperaba encontrar más cosas, más conexión, más aprendizaje y vaya... ha sido demasiado y no justamente en la manera que lo había imaginado. Siento a cada momento la situación política por la que atraviesa el pais, la división, el señalamiento de los "buenos" y los "malos", la imperiosa necesidad de reivindicar una raza y asi mismo, la imperiosa necesidad de conservar el status quo. He conocido la parte occidental en donde habitan los Aymaras, de influencia Inka, y he conocido el oriente en donde viven los Coyas, de origen guaraní. Son como dos países dentro de una misma frontera, dos razas que al parecer encuentran más razones para estar separados que para tener objetivos comunes. Cuando los escuchas notas incluso desprecio por parte de algunos hacia los otros. Los de oriente se creen de mejor raza, "mejor pedigrí", y los de occidente consideran que ahora que tienen un presidente de su lado pueden hacer y deshacer para sacarle provecho a una situación social que dicen, siempre ha estado en su contra.


Así pues, creo primero que la pobreza de nuestros países en latinoamérica se debe un tanto a nuestra misma incapacidad de darle la vuelta a las viscisitudes; no obstante, cuando en realidad un pueblo quiere, puede hacer milagros. Colombia es un buen ejemplo. La parte oriental del país parece perfectamente tierra colombiana a juzgar por el estilo de Santa Cruz y los rasgos físicos de su gente. Eso si, consumismo y punto…. Y ahí me debato nuevamente sobre el equilibrio entre conservar una identidad y permitir el libre desarrollo para mejorar las condiciones sociales de las personas… Debe existir un adecuado equilibrio sin desmoronar las bases ancestrales que nos dan una auténtica identidad ante el resto de las culturas del mundo...


La Paz es la ciudad más caótica, o pintoresca como dicen algunos, que he visto en mi vida..sentí que aquí ya viven resignados o acostumbrados… noto además que Evo genera una división tan marcada como la que sentí en Venezuela con el tema Chávez o la que incluso hoy día se percibe en algunos círculos en Colombia con el tema Uribe…


El lago Titicaca es hermosísimo pero lamentablemente muchos de los habitantes de allí que hacen parte de la comunidad Aymara, poca conciencia ecológica tienen. Han convertido al lago en un verdadero basurero, sin mencionar a Puno, en el Perú, en donde la situación es aún más lamentable. Pero como se trata de sacarle provecho a lo que Dios nos ha dado, algunos líderes del lugar están promocionando al lago como maravilla natural del mundo con una clara intención de aumentar el turismo en esta parte del país que es al parecer lo único que logran ver hacia adelante, ganar dinero sin mayor esfuerzo. Vender su dignidad al gringo y al europeo que donde llega corrompe demandando sus necesidades de vicios y excesos tal como lo ví y corroboré en Montañitas, Ecuador, otra tristeza de lo que es capaz de hacer el turismo mal enfocado.

Verás pues que mi decepción hacia esta que es mi misma sangre, radica básicamente en la falta de visión y ganas por realmente hacer de sus sociedades, pueblos dignos para todos. Es difícil decirlo pero si bien he conocido muchas personas pertenencientes a comunidades realmente conectados y orgullosos de ser indígenas, esforzándose dia a dia para reivindicar nuestra raza, también he de decir que he conocido a otros más que al parecer esperan "progresar" a espensas de las limonas que la sociedad o el estado les da sin mayor esfuerzo. Lo veo en mi pueblo, Riosucio, en donde pese a los dineros que les dan a los resguardos, sus dirigentes encaminan esos recursos en necesidades más personales que comunitarias y en realidad no estoy convencido de saber si ellos saben hacia donde es que quieren llevar a sus comunidades: a encajarlas en este consumismo salvaje, modelo económico en decadencia, o a reivindicar una raza ancestral que ha visto desaparecer lo que en escencia éramos antes de la llegada de los amigos blancos…

En fin, tengo mucho tiempo para pensar y repensar. Espero tomar finalmente una posición y sobre todo, tener la fuerza para hacer algo que me permita llevar a cabo las cosas que se me van ocurriendo como un aporte y no quedarme así, en la mera retórica.

Eso si te digo, definitivamente vivimos en un país maravilloso donde hay más gente amable por metro cuadrado que en cualquier otro pais de los que he recorrido hasta ahora y donde la sabiduría ancestral la encontramos a la vuelta de la esquina… personas como tu me dan pie para decir lo que digo… Venir a Bolivia a buscar medicinas es bellísimo y sin duda de gran aprendizaje, pero luego de probar la vilca y participar en algunos círculos de medicina llegué también a la conclusión que mi medicina sin duda es el yagé, que mis taitas del Putumayo son verdaderos hombres de sabiduría, honestos, desinteresados, verdaderos chamanes que no se ponen con pendejadas! Que en mi país si quiero aprender de la mama coca lo puedo hacer, que si quiero aprender a mambear, lo puedo hacer, que si quiero conocer más sobre el chamanismo, lo puedo hacer, en fin… todo lo tengo allí y ahora lo siento con mas fuerza que nunca…

Bien mi queridísima amiga cósmica… ya prontito regreso a mi amado país con la idea de poder compartir con vos una noche de medicina, una tarde de meditación, un día de no hacer nada, un semana de carnaval!!

Gracias una vez más por escribirme… esperaré ancioso una nueva carta tuya, un nuevo mensaje, una sorprendente señal. Hasta pronto y nada…. Pásala súper!!!

Mil bendiciones del Taita Inti y de la Pacha mama así, adornadita con cintas multicolores y sostenidas por los ángeles del cielo…

Un abrazote pues...

Jacobito de la Montaña....


PD. Me espera una linda experiencia con el maestro Chamalú. Pasaré por su comunidad en un par de semanas. Espero que no sea una sorpresa en reversa!!

viernes, 2 de enero de 2009

Cocinando ayahuasca ... y también de fiesta (Video)

Video. En la Tierra de los Mamallactas

Aquí se aprecia desde una mejor óptica, la ubicación de las malocas, momentos cocinando ayahuasca y el taita Casimiro medio entonado, y momentos felices en una fiesta familiar a la que fuimos invitados en donde hubo mucha comida, mucho chirrinchi y mucho baile!

lunes, 29 de diciembre de 2008

La tomita de ayahusca II. El sendero de la luz

El cigarrillo acabó de apaciguar mi compungido espíritu. La calma comenzó a llegar por un instante y la sensación de paz por todo mi ser fueron desde este momento la constante. Comencé a sentir intensamente los sonidos de los insectos que nos acompañaban esa noche y cada sonido a su vez era acompañado de un juego de imágenes juguetonas, luminosas. Sentía además el poder del taita que incluso y pese a no hablar un instante, con solo mover su ramita y soplar su aliento como invocando las energías de la madre selva, era capaz de hacer cambiar la visión o la sensación que se sentía en cada momento.

Los colores danzaban mientras que los espíritus ancestrales de la familia llegaban a visitarnos. Sentía que encima de la maloca y por fuera estaban volando tres grandes taitas que agitaban sus ramas o wairas y nos acompañaban en la ceremonia con cantos y rezos, y tres árboles que estaban ubicados a unos 50 metros de la maloca y de frente a la entrada, se movían rítmicamente con ayuda del viento. Los árboles parecían tener voluntad propia y entre sus ramas veía rostros de ancianos como los de los famosos árboles del Capítulo II del Señor de los anillos. La magia circundaba por todo el ambiente y mi amiga tirada en el piso no podía siquiera levantarse. El remedio estaba muy fuerte.

Recordé que cargaba mi armónica y entonces decidí acompañar la noche con su sonido celestial. Me levanté con dificultad y bastante mariado y subí hacia la habitación temporal que nos habían asignado dentro de la maloca. Ya con mi preciosa dulzaina, salí y me dirigí hacia la fogata que había ubicada en el centro del gran patio redondo y que estaba al frente de la entrada. Allí estaba nuestro amigo Siux, sentado en el suelo, aparentemente muy tranquilo, meditativo… no quise interrumpir su trance.

Me senté en la única silla que había alrededor de la fogata, miré hacia el cielo y uauuu, miles de estrellas danzando, algunas multicolores, otras inmensas doncellas titilantes. La constelación de escorpión, mi signo zodiacal, ha estado presente durante todo el viaje y en esta noche mágica no hubo excepción. Antares, su estrella más brillante, parecía que me hablaba entre destello y destello. Yo feliz de ver tanta grandeza tuve entonces la dicha de observar una gran estrella fugaz que cruzó por todo el firmamento, de extremo a extremo… recordé entonces la magia de estas estrellas y que me fue revelada en otra noche intensa allá en la selva del Putumayo.

Miré a mi amigo sentado al frente de la fogata, sonreímos como niños que disfrutan enormemente una chupeta, y entonces pedí permiso para hacerme a su lado. Pude cruzar un par de palabras con este mágico ser, compartimos un exquisito tabaco, tomé mi armónica con su consentimiento y comencé a tocar.

Cada nota era un color y el sonido celestial parecía llamar a los ángeles del cielo. En mi mente veía colores que bailaban y se entremezclaban entre sí hasta que una sensación mayúscula de paz incursionó en el ambiente. El ritmo de mi armónica cambió, comencé a tocar una marcha y una vez más, sentí la presencia de seres invisibles, seres de luz, que bajando del cielo se deleitaban con la melodía balanceando su perfecto cuerpo de lado a lado. Sus rostros resplandecientes estaban acompañados de una grata sonrisa de satisfacción.

La alegría se apoderó del lugar, me levanté y comencé a danzar alrededor del fuego haciendo zapatear mis pies en cada paso que daba y haciendo pequeños círculos mientras que me movía alrededor del fuego. Sentí una vez más que un viejo espíritu se apoderaba de mi mismo ser… cuan indígena soy!

La noche transcurrió así, llena de poder y magia. Cuando terminé de danzar, decidí invitar a uno de los participantes que estaba ubicado en una lejana silla y en el exterior del círculo, y que vomitaba constantemente. Accedió y lo ubiqué en la silla que estaba al lado de la fogata. Mi amiga Lore en ese momento salió tan desubicada como lo estaba el sujeto de la silla. Me alegró verla nuevamente de pié, salí a su encuentro y la abracé. Ella quería vomitar pero por alguna razón le era difícil. La invité entonces hacia la fogata, tomé un tabaquito y lo ofrendé al fuego, llevaba consigo una intención. Nuevamente la armónica sonó pero esta vez la melodía fue acompañada del sonido de la vomitada de mis tres amigos que sin estar de acuerdo, comenzaron a aliviar en simultánea.

Una vez mi amiga se repuso, entramos nuevamente a la maloca. No se la hora exacta pero en todo caso era la hora para iniciar con la limpia. Momento especial de toda toma de ayahuasca. El delicioso sabor que tiene sentir el poder de las manos y del ser que tiene un hombre como el taitica Casimiro, me hizo pensar que había valido la pena ir al purgatorio, entrar al mismo cielo y recibir tantas bendiciones de parte de un ser tan bello como él. shhhhhhhhhhh

Después de la limpia y yo ya acostado, seguí viendo cosas muy lindas, me arropé sintiéndome amado por la tierra, amado por el fuego, amado por el cielo, amado por el agua, amado por el abuelita ayahuasca, pero sobre todo, amado por DIOS.

Taita Watanka, gracias por esta hermosa cosecha!


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Fotos tomadas de:
http://www.fimbulvinter.blogsome.com/
http://www.ayahuascajourney.com/
http://www.oaska.blogspot.com/

jueves, 25 de diciembre de 2008

La tomita de ayahuasca I. Un viaje al purgatorio

Comenzó Elías, el hijo del taita haciendo sonar su guitarra con tres canciones que hacían alegoría a la medicina de la Ayahuasca. Aún tengo fresca en mi memoria aquellos sonidos que emitían las cuerdas del instrumento mezcladas con la vos de aquel indígena, era un trozo de selva que salía de aquella boca, era un pedazo de tierra que germinaba en el fondo de aquel hombre e iba creciendo hasta convertirse en el bejuco mismo que se introducía en nuestros oídos para así no más, invitarnos a viajar por el mundo mágico de la sabiduría de la misma madre tierra.

Enseguida Elías se levantó del piso en donde nos encontrábamos todos y se dirigió hacia la mesa en donde se encontraba su padre y comenzó a llamar a cada uno para ofrecerle el traguito de la medicina. Cuando me tocó el turno, me acerqué con esa mezcla de temor que usualmente siento cuando tomo medicina, y la expectativa de lo que va a suceder durante la noche.

El sabor de la medicina es amargo pero este yagé comparado con algunos que he probado, no sabía tan mal. Además, cuando tomé, Elías me pasó un casquito de limón para quitar el sabor de amargo de mi boca y vaya si funciona bien. Todos nos sentamos de nuevo en el piso y de frente al taita, y a esperar ... Transcurrieron unos 30 minutos cuando comencé a sentir un pequeño malestar en mi estómago y un leve mareo. El malestar se fue intensificando y el mareo comenzó a hacerse mayor acompañado ahora de una leve visión de luces muy tenues. Comenzaron a cruzarse ideas en mi cabeza pero nada concreto, eran más ideas cada vez más rápidas. Fue difícil mantenerme concentrado.

Al cabo de una hora, el mareo era intenso y el malestar más aún pero ahora me acompañaba también una imperiosa necesidad de salir de la maloca y vomitar pero era tal el malestar que difícilmente me podía levantar. La angustia comenzó a apoderarse de mí pues se que cuando la medicina sacude duro, la fascinación de la experiencia se puede convertir en todo un suplicio que lleva incluso a pensar que se está adportas de la locura.

No tuve más remedio, mi desespero por vomitar me llevó a sacar fuerzas para levantarme y salir. Me dirigí hacia el campo que estaba al frente y en donde había un fuego en todo el centro de dicho lugar. Lo crucé y me hice al lado de un pequeño árbol para comenzar a expulsar el remedio que traducido en el lenguaje ayahuasquero, no es más que la purga física y espiritual que permite disponer al alma hacia la conexión con esos otros mundos paralelos a este y que se perciben cuando se modifican los estados de consciencia ya sea a través de este tipo de medicinas ancestrales, o ya sea a través de la meditación o la oración.

Cada vomitada era un real suplicio pues la medicina estaba muy fuerte. El mareo persistía pero ahora con mayor intensidad y una vos dentro de mi me hablaba... "que estás votando, ya sabes que es..." Me encontré allí con mis fantasmas, mis miedos, mi consciencia trastocada. Parecía que todo daba vueltas a mi alrededor y yo a la vez alrededor de todo. Sentía voces y un sonido agudo comenzó a invadir todo el espacio. Era insoportable, no podía definir nada y el dolor e mi estómago me llevaron al desespero sin poder vomitar por completo la medicina.

Habrán pasado unos 15 minutos que pudieron ser para mí 15 siglos, cuando Elías se acercó y me dio agua para beber. Me calmé un poco no obstante sabía que aún había más por examinar. Me dirigí hacia la maloca pero una extraña fuerza tomó mi cuerpo y casi a la brava me sacó de allí; sentí que aún no estaba listo para regresar al lado del taita. Me quedé al costado de la puerta de acceso y allí nuevamente llegó una oleada brutal de energía. Era como un golpe que sentía de nuevo en mi estómago. Una rara y pesada sensación embargó ahora mi ser. Sabía que tenía una piedra que quería sacar. Pese a que mi cabeza aún estaba dispersa, traté de concentrarme. Buscaba en mi memoria aquello que quería expulsar, era como caminar por un laberinto tratando de encontrar cuanto antes la salida. Los sonidos a mí alrededor los percibía diferentes, con eco.

La búsqueda por los recónditos caminos de mi consciencia continuaban hasta que comencé a comprender, la necesidad de vomitar regresó pero esta vez con mayor intensidad. Estaba muy mareado y la sensación de estar loco volvía a mi cabeza. Pedí ayuda con la escasa fuerza que tenía. La respuesta fue contundente, "el efecto dura unas dos horas, solo espere que ya pasará", dijo Elías tan apacible como siempre... me tuve que resignar.

Recordé entonces uno de los mantras más poderosos que conozco y que empleo cuando me veo en aprietos, comencé a cantarlo buscando la concentración que bajo ese estado es bastante difícil de lograr. La vos se me perdía, no tenía fuerzas, estaba rendido; sin embargo seguí pero en cada intento parecía que algo interfiriera, trataba de desviar mi intención y mi atención. Se como es la mente y sabía lo que sucedía. El vómito volvió pero esta vez sentía que al salir la ayahuasca raspaba mi estómago, no sabía que más vomitar y sin embargo salía y salía más ayahuasca. Pensé que efectivamente me estaba enloqueciendo y por un instante y por primera vez desde que tomo yagé, alcancé a arrepentirme de estar allí, pero la fuerza comenzó a llegar. Canté el mantra, la conmoción desesperada comenzó a ceder. El mantra me comenzó a levantar y una extraña sensación de paz y tranquilidad comenzó a llenar todo mi ser. Escupí con el poco aliento que aún me sostenía, tomé agua y sacando las fuerzas que aún tenía me levanté. Pude descansar...

Entré entonces hacia la maloca con una sensación mayúscula de debilidad y pude en medio de un mareo intenso, encontrar de nuevo mi sitio. Me sorprendí al encontrar solo a Lorea y a una chica con un semblante bastante diferente al que yo tenía, dentro de la maloca. Las otras dos personas estaban afuera al parecer viviendo situaciones similares a la mía. Estaba completamente desconectado de la realidad circundante a mi experiencia.

En esa primera parte del viaje sentí pues la locura, la selva alborotada, mi cabeza a punto de explotar, una sensación de penitencia, un escalofría incontrolable, una búsqueda sin salida y finalmente, una liberación…

Al parecer lo peor estaba terminando. Ya ubicado en mi espacio, encima de una colchoneta y con una manta de lana a mi alrededor, quise pedir permiso al taita para prender un cigarrillo. Cuando levanté mi cabeza vi a tres indígenas de gran envergadura a cada costado de este chamán y con los brazos cruzados en pose de constante vigilancia. Eran los guardianes. Me levanté y prendí mi cigarrillo con la venia del taita. Seguía ahora el viaje por el sendero de la luz, ya estaban allí los guerreros imperturbables…

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Fotos tomadas de www.snailconvention.com/services/ y http://ethnopharmacology.com/





domingo, 20 de julio de 2008

Origen del Yagé o Ayahuasca. Cosmovisión de las comunidades indígenas del Putumayo. Colombia

El yajé es una planta que crece en el Amazonas y que junto con otras plantas, tiene el poder curativo para sanar las enfermedades del cuerpo y del espíritu según cuentan los mayores. Los mayores son los indígenas que lideran sus comunidades. Personas entradas en edad que han logrado el reconocimiento de su comunidad por su vocación de servicio y el poder curativo que tienen. Son además consejeros y en muchas comunidades casi la única autoridad de quien depende las decisiones a tomar para todos ellos.

El libro EL PENSAMIENTO DE LOS MAYORES, dice respecto a lo que implica ser taita:

“La palabra taita es un término de los inganos que significa “papá” y ahora todos la usamos para llamar padres, abuelos y en general las persona mayores. En algunas regiones se utiliza para llamar a los gobernadores de los cabildos y a las autoridades tradicionales. También se está empleando para denominar a los curacas, en especial los más ancianos (mayores de 60 años) y más respetados por su sabiduría. es sobre todo una palabra de respeto y, aunque se sigue utilizando, consideramos que no puede interpretarse siempre como médico indígena” [pag. 14]

“Ser taita es un don que Dios les concede a algunos indígenas. Pero también significa un enorme compromiso y una gran responsabilidad frente a nosotros mismos, a nuestras comunidades y al mundo entero” [Pag. 22]


Cuentan pues los mayores, que en el tiempo del otro tiempo bajó Dios a la tierra a descansar en uno de sus jardines favoritos, el Amazonas. Caminó contemplando su creación y al lado de un rio decidió tomar un descanso. Al despertar de nuevo y levantarse, uno
de sus cabellos quedó en el suelo y fue así, como este cabello al ser cubierto por la tierra, dio origen al bejuco del Yagé o Ayahuasca que se convertiría más adelante en el vehículo para que las comunidades interpretaran el mundo desde su propia visión de vida.

Mientras que Dios dormía tuvo un sueño en que se le apereció una anaconda que lo abrazó agradecida por la belleza e inmensidad de la selva. Dios en un gesto de tremenda nobleza tomó a la anaconda y la nombró rey y animal sagrado de la selva... la cogió de un extremo y la convirtió en agua para que estuviera siembre brindando vida a la vida misma... así nació el rio Amazonas...

Todos los taitas que conozco no niegan en ningún momento la existencia del Padre creador ni de su hijo Jesucristo ni de la virgen María ni de las demás entidades que conforman el reino de los cielos. No dudo sin embargo que pese a que los pueblos recibieron de parte de los españoles una evangelización con los principios católicos, ellos desde lo profundo de su corazón conservan sus creencias enmarcadas en las enseñanzas de la tierra, de la selva misma y han reacomodado muchas de las creencias católicas a su propia cosmovisión del universo.

miércoles, 16 de julio de 2008

El Valle de Sibundoy

El miércoles 18 de junio partimos de San Agustín hacia ell Valle del Sibundoy ubicado en el departamento del Putumayo, sur de Colombia. La primera aventura del viaje se avecinaba pues el solo recorrido hacia ese lugar resultó ser muy diferente. En primer lugar la via desde Pitalito hasta Mocoa es un abrebocas de lo que se ve en la selva... las montañas están completamente vestidas por árboles y vegetación densa y en el recorrido se pueden observar volando libremente loros y otro tipo de pajaros muy exóticos. Además un inmenso arcoiris acompañó nuestro recorrido así que sentía que volaba hacia al mismo paraiso. El transporte desde Pitalito hasta Mocoa tiene un valor de $15,000 pero se puede negociar para sacarlo hasta en $10,000 en un tiempo de 3 horas aproximadamente y una carretera en muy buen estado


Una vez en Mocoa tomamos otro auto para el Sibundoy por $13,000 y 3 horas y media de recorrido. La carretera cambia por completo pues esa via no está pavimentada y hay trayectos en los que solo paso un automovil en medio de unos precipicios que de caer allí sin duda no se saldría con vida. Y eso quizá es lo que hace que el recorrido sea increible pues además es la ruta que conduce hacia la selva colombiana. La vegetación cambia y las montañas completamete abrazadas por árboles invitan a la reflexion sobre la imperiosa necesidad de conservar este lugar así de intactoa pues está lleno de nacimientos de agua que brotan desde la montaña convirtiendo el paisaje en un espectáculo digno de la grandeza de Dios.

Sibundoy está ubicado detrás de las nubes y su cielo está pintado de color arcoiris. Es la tierra de las comunidades indígenas Ingas y Kamensas. Se respira pureza todo el tiempo y los colores se ven diferentes, mas vibrantes. En la noche es frio y en el dia templado. El parque del pueblo tiene uns esculturas talladas en madera que evocan su tradición y sobre todo, la conexión que tienen con la medicina del Yagé o Ayahuasca. Allí un hotel puede costar entre $10,000 y $15,000 la noche. Nosotros por fortuna nos hospedamos en la casa de un chamán con quién estaríamos conviviendo por 3 días en una nueva aventura estrechamente relacionada con la tradición del Yagé o ayahuasca. De hecho los días siguientes mientras que estuvimos en el Putumayo, estuvimos inmersos por completo en esta tradición milenaria que ha logrado sobrevivir pese a las adversidades que las comunidades indígenas han tenido que soportar a lo largo de la historia en este continente.

Recomendable en el Sibundoy el Carnaval del Perdon celebrado en febrero... http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=4928